El Último Paraíso

PREMIO FERNANDO LARA DE NOVELA 2015

"La Gran Depresión sumió al mundo en una terrible pesadilla, de la que muy pocos lograron despertar"

    En 1929, el joven y ambicioso Jack Beilis conducía su propio automóvil, vestía trajes a medida y frecuentaba los mejores clubs de Detroit. Pero la brutal crisis que aquel año azotó América, le arrojó, junto a millones de compatriotas, al hambre y la miseria.

 

     Desahuciado y perseguido por un oscuro crimen, embarcará junto a su amigo Andrew hacia la legendaria Unión Soviética, el idílico imperio de los sueños en el que cualquier hombre tenía derecho a trabajar y ser feliz, sin sospechar los extraordinarios avatares que les tenía reservados el destino.

 

     Inspirada en hechos reales, El  Último Paraíso, funde magistralmente thriller, amor y novela histórica en la dramática epopeya de un superviviente en un mundo dividido. Un formidable fresco de una época convulsa que cambió para siempre el destino de la Historia.

 

 

“Los libros son el último paraíso”

 

Guillermo Busutil  |  Entrevista · Mercurio 172 - Junio-julio 2015
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Antonio Garrido. © Luis Serrano

 

Antonio Garrido (Linares 1963) es profesor de ingeniería en la Universidad de Valencia y autor de La escriba y de El lector de cadáveres, galardonadas con el Premio Ciudad de Zaragoza y el Premio Griffe Noire a la mejor novela histórica extranjera publicada en Francia. Con una intriga policial en torno a un joven norteamericano que se marcha a la URSS, hostigado por el crack económico del 29 y huyendo de un crimen, ha obtenido la XX edición del Premio Fernando Lara.

 

El último paraíso es una novela sobre la búsqueda de la esperanza.

—Tras la brutal crisis de 1929 que sumió a los americanos en la miseria más absoluta, el New York Times publicó un sorprendente anuncio de empleo en el que la URSS ofrecía suculentos salarios pagados en dólares. Fue una situación insólita porque la Unión Soviética acababa de surgir tras una revolución violenta para convertirse en un nuevo imperio sin reconocimiento por parte de las grandes potencias, y por tanto sin diplomacia ni embajadas, que ofrecía a las víctimas de la Depresión trabajar en una gigantesca factoría automovilística, réplica de la de Henry Ford. Al igual que el protagonista Jack Beilis, muchos norteamericanos se marcharon en busca de una oportunidad laboral, sin imaginar que se encaminaban hacia su propia perdición.

 

—Un viaje a ciegas movido por la desesperación más absoluta, como sucede con la mayoría de las inmigraciones.

—Siempre ha sido así y en este caso más, tanto por las duras consecuencias de crack del 29 que hundió en la pobreza a trece millones de personas de la noche a la mañana, como por la inusual oferta de un trabajo en los confines del mundo, rodeado de condiciones  casi impensables, como la igualdad laboral entre hombres y mujeres, períodos de vacaciones regulados, derechos a sanidad y a vivienda. Es evidente que la inmigración impulsa la supervivencia hacia el espejismo de la utopía.

 

—Sin embargo, ese último paraíso, como lo llamó Bernard Shaw, se convirtió enseguida en un infierno.

—Los soviéticos provenían de una sociedad cercana a la Edad Media, servil, próxima al esclavismo, y se beneficiaron del cambio que supuso la revolución y los planes quinquenales para el desarrollo de la industria. En cambio los americanos, a los que nada más llegar les incautaron los pasaportes para impedirles regresar y descubrieron que les pagaban en rublos que no servían para nada, sufrieron las sombras del totalitarismo de Stalin y de su policía secreta, y unas duras exigencias de la supervivencia afectada por la hambruna y las incipientes mafias. Tuvieron que padecer además el rechazo de sus compatriotas que los consideraron traidores al marcharse. Al igual que el desinterés posterior de su país cuando se supo que muchos estaban internados en los campos de trabajo de Siberia a 50º bajo cero.

 

—Con este marco histórico, usted crea un thriller que en cierto modo se asemeja a la situación actual: crisis, corrupción política y empresarial. ¿Una radiografía sobre la impunidad del poder?

—El thriller es el hilo conductor que canaliza la acción de forma trepidante, sorpresiva, inesperada. Pero quienes lo protagonizan son humanos, para lo bueno y lo malo. Cambia la sociedad, pero la naturaleza del individuo permanece, ya que ésta está sujeta a los instintos más bondadosos, pero también a los más deplorables. El abuso de la fuerza, de la arrogancia, en detrimento de la ética y del bien común, la ambición, el exprimir a los más desfavorecidos es más deleznable cuando afecta a quienes, tras alcanzar el poder, mienten y manipulan para beneficiarse en su provecho, igual que sucede ahora. Saberse impune  es una de las peores coartadas que proporciona el poder.

 

—Bajo la intensa trama de suspense, la novela es una crítica social que puede reducirse al choque entre los ideales y  la realidad.

"Mi intención era capturar el aliento del lector con la angustia y el ritmo de un thriller basado en las desapariciones de los americanos, pero tambien mostrar la búsqueda de esperanza frente al desaliento, la pugna entre la utopía y los excesos de los totalitarismos, y el poder como el instrumento aniquilador de las ideas”—Quería que la historia tuviese esa estructura de suspense, sujeta a un ritmo ágil y en la que la trama fuese sucediendo vertiginosamente, pero al mismo tiempo mi intención era abordar la lucha en medio de la tragedia, el egoismo y la ambición frente al idealismo, reflejada en el carácter de los dos protagonistas, Jack y Natacha, cuyo enfrentamiento conlleva un aprendizaje mutuo acerca de cómo ambas cosas pueden mover el mundo para bien o para mal.

 

—Y también están el amor como redención, y la amistad como débito.

—Los personajes establecen diferentes relaciones que reflejan la lealtad y el compañerismo, el falso amor como instrumento de ascensión social y económica, y el amor auténtico, el de un hombre marcado cruelmente por el destino hacia una mujer maravillosa, como elemento redentor. Es el sentimiento que nos permite ver la evolución de los personajes dentro de la historia y la transformación de la sociedad de su época. Pretendía que tuviese un papel determinante dentro de la historia mostrando las diversas facetas de ese sentimiento. La historia trata también la amistad que proviene de la infancia, ese período que tiene una impronta irrepetible e indeleble de descubrimiento, de confidencias y de felicidad, y que al reaparecer en la madurez no se corresponde con la manera en la que cada persona ha evolucionado emocionalmente.

 

—Otro aspecto social que usted presenta es la emancipación de la mujer a través del trabajo, del dinero y de la vocación de servicio a la comunidad.

—He intentado plasmar los tres prototipos sociales de la mujer en este fascinante período histórico, y sus distintas maneras de interpretar la vida. En ese sentido, la Unión Soviética fue la primera en dar un paso adelante reconociendo la igualdad de las mujeres en todos los ámbitos del trabajo. En 1919 la URSS creó el Zhenotdel, un departamento para las necesidades de la mujer y potenciar su sentido de poder y de logro. Incluso propició una libertad sexual que se adelantó a lo que ocurriría en la década de los sesenta y setenta en Norteamérica.

 

—Una parte del suspense de la novela reside en los sabotajes de las fábricas que se castigaban duramente. ¿Qué condujo al vicefiscal ruso a decretar que se dejase de tratar a los ingenieros como chivos expiatorios?

— Los sabotajes en gran parte obedecieron a la ineptitud, no dolosa pero si culposa, de las autoridades por su falta de organización y de planificación. La revolución bolchevique, que había perseguido a la clase intelectual por estar asociada a la antigua burguesía de los zares, nombró comisarios de asuntos laborales de las fábricas a capataces y granjeros a los que tenían que reeducar rápidamente en la parte técnica. Un panorama agravado por la gigantesca maquinaria burocrática que todo lo retrasa, igual que sucede ahora. A esa situación de carencia de formación, extensible a los obreros que provenían del campo y a los que se les daba un cursillo de una semana, se unieron los sabotajes reales que llevaban a cabo personas que intentaban luchar desde la clandestinidad contra el régimen soviético. Estas son las razones por las que hubo numerosos juicios y ejecuciones sumarísimas que motivaron al vicefiscal a intervenir en 1934. Sin embargo la URSS, con su gran sistema de propaganda, achacó los sabotajes a los trabajadores extranjeros para exculpar todos sus errores internos. Jack y sus compatriotas, sufrieron en sus carnes la crueldad de la policía secreta soviética.

 

—Un ejemplo de la propaganda rusa fue la proyección de Las uvas de la ira.

—En efecto. De hecho, la URSS prohibió cualquier película norteamericana que mostrase su modo de vida para no suscitar las comparaciones y la insatisfacción entre los trabajadores rusos, pero permitieron la película de Ford porque evidenciaba los males provocados por el capitalismo. Sin embargo, a las dos semanas del estreno advirtieron que los soviéticos se asombraban de que, a pesar de las adversidades que sufrían los americanos más deprimidos, aún disponían de un coche donde desplazarse, y entonces la prohibieron.

 

—Historia, aventura, suspense, agilidad argumental. ¿Es su fórmula eficaz para escribir novelas?

—Me gusta escribir historias que contengan entretenimiento, que absorban y que emocionen, con rigor documental, una buena estructura que enganche en la lectura, que planteen un recorrido vital de los personajes, que provoquen reflexiones y que el lector encuentre cosas que afectan al corazón. No es lo mismo contar una historia auténtica que una auténtica historia. Por esa razón creo que, en un mundo cada vez más injusto e insolidario, los libros son y serán, el último paraíso…

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Los libros son y serán el último paraíso[...]
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El Palacio de los Soviets (Proyecto de Le Corbusier) en comparación con el Empire State Building y la Torre Eiffel. Con anuncios como éste, los americanos creyeron en las maravillas del régimen soviético
Primer Capítulo El último paraíso
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